La abeja negra ibérica: la abeja autóctona de la península
Respuesta rápida: la abeja negra ibérica (Apis mellifera iberiensis) es la subespecie de abeja melífera propia de la península ibérica, una de las 29 subespecies reconocidas de Apis mellifera en el mundo. Es más oscura que razas comerciales como la italiana (ligustica) o la carníaca (carnica), y se ha adaptado durante milenios al clima y la flora mediterránea. Está reconocida científicamente como subespecie propia desde los años sesenta, pero su pureza genética está amenazada por la introducción masiva de otras razas y de híbridos como el Buckfast, más habituales en la apicultura comercial mundial.
En casa somos apicultores en Culla (Castellón) desde hace cinco generaciones, con colmenas que se mueven entre Castellón, Aragón y Castilla y León siguiendo las floraciones. La conservación de la abeja autóctona es un debate que atraviesa a todo el sector apícola español, más allá de cada explotación en particular.
Qué es la abeja negra ibérica
Dentro de la especie Apis mellifera —la misma abeja melífera que hay en todo el mundo— existen 29 subespecies reconocidas, agrupadas en varios linajes evolutivos según su origen geográfico. La Apis mellifera iberiensis es la subespecie propia de la península ibérica, descrita como tal por primera vez en 1964 y estudiada de forma intensiva desde los años setenta mediante morfología, enzimas, ADN mitocondrial y microsatélites.
Su rasgo más visible es el color: es una abeja de tonos marrón oscuro a negro, con menos pilosidad clara que otras razas, lo que acentúa su aspecto oscuro frente a la abeja italiana (dorada, con bandas amarillas) o la carníaca (grisácea).
Un origen a caballo entre África y Europa
Los estudios genéticos sitúan a la abeja ibérica en una posición singular: las poblaciones del norte de la península se parecen más a la abeja centroeuropea Apis mellifera mellifera, mientras que las del sur se asemejan más a la abeja norteafricana Apis mellifera intermissa, presente en Marruecos. Un análisis del ADN mitocondrial confirma este patrón geográfico: las poblaciones del suroeste peninsular presentan haplotipos del linaje africano (A), y las del noreste, del linaje europeo occidental (M).
Existen dos hipótesis sobre cómo se formó esta subespecie: que sea el resultado de una transición gradual entre la abeja del norte de África y la centroeuropea a lo largo de la península, o que se originara por el contacto secundario entre ambas poblaciones, ya diferenciadas, al encontrarse en territorio ibérico. Los análisis morfométricos y moleculares más recientes coinciden en tratarla como una única subespecie válida y diferenciada, con esa variación interna norte-sur.
Cuántos linajes de abeja melífera hay en el mundo
Los estudios genéticos agrupan las subespecies de Apis mellifera en varios linajes evolutivos según su origen geográfico: el linaje africano (A), el de Europa occidental y del norte (M) —al que se asocia históricamente la abeja ibérica—, el de Europa sudoriental (C), el de Oriente Próximo (O) y otros dos descritos más recientemente en Etiopía y Libia. La abeja ibérica es, precisamente, uno de los casos más estudiados de contacto entre dos de estos linajes dentro de un mismo territorio, lo que la convierte en un caso de referencia dentro de la genética de poblaciones de abejas.
Esta diversidad no es un detalle académico menor. Buena parte de la polinización animal del planeta —hasta un 80 % según algunas estimaciones— depende de las abejas, y el valor económico global de ese servicio se ha calculado en cientos de miles de millones de euros al año en productividad agrícola. Cuanta menos diversidad genética exista dentro de la especie, menos margen hay para que algunas poblaciones resistan mejor a plagas, patógenos o condiciones climáticas concretas.
Por qué está en riesgo su pureza genética
La apicultura mundial ha tendido a preferir un tipo de abeja concreto: mansa, productiva y fácil de manejar en colmenas modernas. Esa preferencia ha hecho que dos subespecies europeas, la italiana (ligustica) y la carníaca (carnica), junto con el híbrido comercial Buckfast, se hayan extendido por explotaciones apícolas de todo el mundo, incluida España, desplazando en muchas zonas a la abeja autóctona.
Un estudio de la Universidad de Zaragoza sobre la provincia de Huesca, basado en la morfometría del ala y en ADN mitocondrial, confirmó una diferenciación clara entre la A. m. iberiensis y el resto de razas e híbridos introducidos en la zona, y detectó un cambio en la distribución geográfica de la abeja autóctona respecto a estudios anteriores, debido en parte a esa introducción de otras subespecies. La pérdida de diversidad genética preocupa porque una base genética más estrecha suele hacer a las abejas más vulnerables frente a plagas y enfermedades, en un contexto en el que la mortalidad media de las colonias en Europa se ha situado en los últimos inviernos en torno al 20 % anual, y ha superado el 50 % en algunos países y años concretos.
Qué se está haciendo para protegerla
La Estrategia Nacional para la Conservación de los Polinizadores del Ministerio para la Transición Ecológica prioriza el uso de razas y subespecies autóctonas de polinizadores comerciales, mencionando expresamente a la Apis mellifera iberiensis entre las especies a promover. El Programa Nacional de Medidas de Ayuda a la Apicultura ha incluido líneas de apoyo a la adquisición de reinas de razas o subespecies no alóctonas para la reposición de bajas, precisamente para frenar la sustitución de abejas autóctonas por reinas importadas.
Pese a ese impulso, y a que existe una federación de criadores (Iberiensis) que reclama su reconocimiento oficial, la abeja negra ibérica no figura, a día de hoy, entre las razas del Catálogo Oficial de Razas Ganaderas del Ministerio de Agricultura, que sí incluye a otras especies como el vacuno, el ovino o el caprino autóctonos. La propia Estrategia Nacional plantea como objetivo pendiente estudiar la posible «ordenación zootécnica» de esta subespecie.
Abeja negra ibérica y abeja melífera: la misma especie, distinta genética
Conviene no confundir esta cuestión con las funciones dentro de la colonia: cualquier colmena de Apis mellifera, sea de la subespecie que sea, tiene una reina, obreras y zánganos, y sigue el mismo ciclo anual de floraciones. Lo explicamos en abeja reina, obreras y zánganos y en esta página dedicada a la reina. La diferencia entre subespecies es genética y de adaptación al clima, no de organización social.
La miel que cosechamos en Miel y Sabor depende, sobre todo, de la floración que sigue nuestra trashumancia entre Castellón, Aragón y Castilla y León: la de romero, la de azahar, la de tomillo, la de roble y la de flores de otoño. Puedes ver la colección completa, y si quieres entender por qué cambia una misma miel de una cosecha a otra —algo que también depende de la abeja, el tiempo y la floración— lo explicamos en por qué una misma miel cambia entre cosechas.
Preguntas frecuentes
¿La abeja negra ibérica es una especie distinta de la abeja melífera normal?
No. Es una subespecie de Apis mellifera, la misma especie de abeja melífera de toda Europa; lo que cambia es su origen genético y su adaptación al clima ibérico, no su biología básica.
¿En qué se diferencia de la abeja italiana o la carníaca?
Sobre todo en el color: la ibérica es más oscura, con menos pilosidad clara, frente al tono dorado de la italiana (ligustica) o grisáceo de la carníaca (carnica). También difiere en su adaptación evolutiva al clima mediterráneo.
¿Está reconocida oficialmente como raza en España?
Científicamente sí, como subespecie válida desde hace décadas. A nivel ganadero, sin embargo, no figura todavía en el Catálogo Oficial de Razas Ganaderas del Ministerio de Agricultura, aunque hay una federación de criadores que reclama su inclusión.
¿Por qué es más oscura en el sur que en el norte de la península?
Porque las poblaciones del sur tienen más influencia genética de la abeja norteafricana Apis mellifera intermissa, mientras que las del norte se parecen más a la abeja centroeuropea Apis mellifera mellifera; es un gradiente, no dos abejas distintas.
¿Por qué preocupa que se pierda esta subespecie?
Porque reduce la diversidad genética de la abeja melífera en la península, y una base genética más estrecha suele estar asociada a una menor capacidad para adaptarse a plagas, enfermedades y cambios ambientales.
¿Puedo saber si mis colmenas tienen abeja ibérica pura?
No a simple vista con seguridad, porque la hibridación con otras razas es habitual y el color por sí solo no basta. Confirmarlo requiere análisis morfométricos del ala o genéticos, los mismos métodos que usan los estudios universitarios sobre esta subespecie.
Fuentes
- Estrategia Nacional para la Conservación de los Polinizadores, MITECO
- Trabajo Fin de Máster sobre variabilidad genética de Apis mellifera iberiensis en Huesca, Universidad de Zaragoza
- «The mitochondrial genome of the Spanish honey bee, Apis mellifera iberiensis», PubMed Central (NIH)
- Catálogo Oficial de Razas Ganaderas, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación