Abejas sobre cría operculada con un ácaro varroa sobre el tórax de una de ellas

Varroa: qué es y por qué preocupa a los apicultores

Respuesta rápida: la varroa (Varroa destructor) es un ácaro parásito de la abeja melífera (Apis mellifera). Se alimenta de las abejas, tanto en fase de cría como adultas, las debilita y les transmite virus. Está presente en prácticamente todas las colmenas de España y, si no se controla, puede acabar con una colonia en pocos años. Por eso su control es obligatorio y se hace con medicamentos veterinarios autorizados, respetando la normativa para que la miel siga siendo segura.

Qué es la varroa

La varroa es un ácaro de apenas un milímetro y medio, de forma ovalada y color marrón rojizo, visible a simple vista sobre el cuerpo de una abeja. Su huésped original era la abeja asiática (Apis cerana), que convive con ella sin grandes daños. El problema surgió cuando el ácaro pasó a la abeja melífera, que no había tenido tiempo de desarrollar defensas frente a él.

Cómo llegó a Europa y a España

El salto a la abeja melífera se produjo en Asia durante el siglo XX y, a partir de ahí, el comercio y el traslado de colmenas extendieron el ácaro por casi todo el mundo. Llegó a Europa en la segunda mitad del siglo XX y a España hacia mediados de los años ochenta. Hoy se considera que prácticamente todas las colmenas del país tienen varroa en mayor o menor medida: la cuestión no es si la hay, sino cuánta.

Cómo vive y de qué se alimenta

La hembra de varroa se introduce en una celda de cría justo antes de que las obreras la operculen, con preferencia por las celdas de zángano, que tardan más en completar su desarrollo. Dentro, pone sus huevos y la nueva generación de ácaros se alimenta de la pupa. Cuando la abeja nace, salen con ella varias hembras listas para repetir el ciclo.

Fuera de las celdas, los ácaros viajan sobre las abejas adultas y se alimentan de ellas. Durante años se pensó que chupaban sobre todo hemolinfa, pero hoy se sabe que se alimentan principalmente de su tejido graso, un órgano clave para las reservas, las defensas y la duración de la vida de la abeja. Si quieres repasar las castas y sus funciones, lo explicamos en abejas obreras, zánganos y reina.

Cómo afecta la varroa a las abejas

El daño llega por dos vías. La primera es directa: las abejas parasitadas nacen más débiles, pesan menos y viven menos. La segunda, probablemente la más grave, es que la varroa transmite virus. El más conocido es el virus de las alas deformadas, que hace nacer abejas con las alas arrugadas e incapaces de volar.

El efecto se nota sobre todo al final del verano y en otoño, cuando la población de ácaros ha crecido y la colonia está criando las abejas que deben durar todo el invierno. Si esas abejas nacen dañadas, la colonia puede despoblarse y morir antes de la primavera. Lo contamos en qué hacen las abejas en invierno.

Cómo sabe el apicultor cuánta varroa hay

Controlar la varroa empieza por medirla. Los métodos más habituales son:

  • Caída natural: se coloca una bandeja bajo el fondo de la colmena y se cuentan los ácaros que caen en unos días.
  • Muestreo de abejas adultas: se toma una muestra de abejas de un cuadro y se estima el porcentaje de infestación.
  • Revisión de la cría: se abren celdas operculadas, sobre todo de zángano, para ver si hay ácaros.

Estas comprobaciones forman parte de la rutina de revisión, como contamos en cómo se revisa un cuadro de colmena.

Tratamiento de la varroa: qué dice la normativa

En España, el control de la varroa es obligatorio. Los apicultores deben tratar sus colmenas con medicamentos veterinarios autorizados para abejas, en los periodos que establecen la normativa y el calendario de cada comunidad autónoma, y anotar los tratamientos en el libro de registro de la explotación. No vale cualquier producto ni cualquier momento: se usan solo tratamientos autorizados, siguiendo sus instrucciones.

Los tratamientos suelen concentrarse después de la cosecha, a finales de verano u otoño, y a veces en invierno, cuando hay poca o ninguna cría y los ácaros están más expuestos. Así se encaja con el resto del trabajo, como vemos en un año en el colmenar.

Manejo integrado: más que un tratamiento

Hoy se recomienda un manejo integrado, que combina varias herramientas en lugar de depender de un solo producto:

  • Monitorización periódica para tratar cuando hace falta y comprobar si el tratamiento ha funcionado.
  • Rotación de productos con distintos principios activos, para evitar que los ácaros desarrollen resistencias.
  • Métodos biotécnicos, como retirar parte de la cría de zángano, donde se concentra la varroa, o interrumpir temporalmente la cría para dejar a los ácaros sin refugio.
  • Coordinación entre apicultores de una misma zona, porque las abejas se relacionan entre colmenares y los ácaros pasan de unos a otros.

Por qué la varroa hace la apicultura más difícil y más cara

Antes de la varroa, muchas colonias podían mantenerse con poca intervención. Hoy cada colmena exige revisiones, tratamientos y registros, y aun así hay pérdidas que obligan a reponer colonias. Todo eso supone horas de trabajo y gasto en medicamentos y material, y es uno de los motivos que explican el precio de la miel artesana.

Para los apicultores que practican la trashumancia, como hacemos en nuestra familia, los tratamientos deben encajar además con los traslados y las floraciones. Te lo contamos en por qué los apicultores mueven sus colmenas.

Preguntas frecuentes

¿La varroa afecta a la miel?

Cuando se trabaja bien, no. Los apicultores deben usar solo tratamientos autorizados, aplicarlos fuera de los periodos de cosecha y respetar los plazos de espera que indica cada medicamento. Así la miel que llega al tarro es segura, y además está sujeta a controles de residuos.

¿La varroa afecta a las personas?

No. Es un parásito específico de las abejas y no pica ni se transmite a las personas ni a otros animales.

¿Se puede eliminar la varroa por completo?

En la práctica, no. Los tratamientos reducen mucho la población de ácaros, pero siempre quedan algunos y las reinfestaciones desde otras colmenas son frecuentes. El objetivo es mantenerla en niveles bajos que la colonia pueda tolerar.

¿Qué pasa si no se trata la varroa?

La población de ácaros crece temporada tras temporada. Sin control, la mayoría de colonias de abeja melífera acaban debilitándose y muriendo, a menudo en pocos años, y pueden contagiar a colmenares cercanos.

¿Cuándo se trata la varroa?

Según el calendario que fija la normativa de cada comunidad autónoma, normalmente después de la última cosecha y, en muchos casos, también en invierno. Por regla general, no con las alzas de miel puestas, salvo que la ficha del medicamento autorizado lo permita expresamente.

Cuidar de las abejas frente a la varroa forma parte del trabajo diario detrás de cada tarro. Si quieres probar el resultado, aquí tienes nuestras mieles de cosecha propia: romero, azahar, tomillo, roble y flores de otoño.

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