Salsa para cordero al horno y pavo asado con miel: 3 recetas
Respuesta rápida: para una salsa de cordero al horno o de pavo asado con miel, quita la grasa al jugo de la bandeja, desglasa con vino blanco o caldo y hierve 12-15 minutos con 40 g de miel de tomillo y unas ramitas de tomillo fresco, hasta que la salsa cubra el dorso de una cuchara. Termina fuera del fuego con una nuez de mantequilla fría y unas gotas de vinagre para que no resulte empalagosa. Salen unos 300 ml, suficientes para 6 personas.
La salsa es lo que une el asado con el resto de la mesa: recoge lo que la carne ha dejado en la bandeja y lo convierte en algo que se puede repartir. La miel encaja ahí por dos motivos prácticos: redondea la acidez del vino y del vinagre, y al reducirse da cuerpo y brillo sin necesidad de harina. Con una miel de carácter, como la de tomillo, el resultado no es una salsa dulce sino una salsa con aroma, que acompaña igual de bien al cordero al horno con miel y romero que a un pavo o a un pollo. Aquí tienes una receta principal y dos variantes.
Qué salsa elegir según el asado
| Salsa | Va mejor con | Textura | Tiempo total |
|---|---|---|---|
| Reducción de miel y tomillo con el jugo del asado | Cordero, pavo y pollo | Ligera y brillante | 25 minutos |
| Miel y mostaza | Cordero, pavo y cerdo | Cremosa | 15 minutos |
| Miel y naranja | Pavo, pato y cerdo | Almibarada y algo más ácida | 20 minutos |
Ficha de la receta
- Raciones: 6 (unos 50 ml de salsa por ración).
- Preparación: 10 minutos.
- Cocción: 15 minutos, con el asado ya hecho y reposando.
- Dificultad: fácil.
- Alérgenos: miel, leche (mantequilla) y sulfitos (vino).
- Calorías aproximadas: 70 kcal por ración (unos 50 ml).
Ingredientes para la salsa de miel y tomillo
- 250 g de jugo de la bandeja del asado, sin la grasa (o caldo de carne o de ave).
- 100 g de vino blanco seco (o más caldo).
- 40 g de miel de tomillo.
- 40 g de chalota muy picada (o cebolla pequeña).
- 4 ramitas de tomillo fresco.
- 5 g de maicena disuelta en 20 g de agua fría (opcional).
- 15 g de mantequilla fría, en dados.
- 5 g de vinagre de vino blanco o unas gotas de limón.
- Sal y pimienta negra recién molida.
Cómo hacer la salsa de miel y tomillo para cordero o pavo
- Recoge el jugo. Cuando saques el asado para que repose, retira la grasa de la bandeja con una cuchara y guarda una cucharada. Vierte el resto del jugo en una jarra y quita la grasa que suba a la superficie.
- Sofríe la chalota. Pon la bandeja a fuego medio (o pasa todo a un cazo) con la cucharada de grasa y rehoga la chalota 3 minutos, hasta que esté transparente sin llegar a dorarse.
- Desglasa. Sube el fuego, añade el vino y rasca el fondo con una espátula para despegar los tostados. Deja que reduzca a la mitad, unos 3-4 minutos.
- Añade el jugo, la miel y el tomillo. Incorpora el jugo desgrasado (o el caldo), la miel y las ramitas de tomillo. Mantén un hervor suave 8-10 minutos, sin tapar.
- Liga si quieres. Si prefieres una textura algo más espesa, añade la maicena disuelta y remueve 1 minuto hasta que espese y se aclare.
- Termina fuera del fuego. Retira las ramitas, cuela si quieres una salsa fina y añade la mantequilla fría en dados, moviendo el cazo. Agrega el vinagre, prueba y ajusta de sal y pimienta.
- Sirve caliente. Ponla en una salsera aparte, para que cada comensal se sirva la que quiera.
El asado antes de la salsa: temperaturas
La salsa parte del jugo de una carne que hay que cocinar bien. Para el pavo o el pollo, la guía navideña de la Food Standards Agency británica pide comprobar la parte más gruesa, entre el muslo y la pechuga, con un termómetro de sonda: 70 °C mantenidos 2 minutos o 75 °C durante 30 segundos, y que ninguna parte quede rosada y los jugos salgan claros. Para el cordero, en la receta de cordero al horno explicamos qué temperatura interna marca la tabla oficial y por qué el asado tradicional se cocina bastante más allá de ese mínimo.
La AESAN recomienda, además, cocinar los alimentos a 70 °C durante 2 minutos, de forma que esa temperatura se alcance de forma homogénea en todo el producto. Por eso conviene que el jugo de la bandeja, que ha estado en contacto con la carne, hierva de verdad en el paso 4 y no solo se caliente.
Qué miel usar en la salsa
Para las salsas de carne recomendamos la miel de tomillo. Es una de las mieles de más carácter de nuestra colección, con un aroma marcado y persistente, y por eso se sigue notando después de reducir el jugo, el vino y el caldo; una miel muy delicada se perdería. Cómo es en boca lo cuenta la guía de la miel de tomillo. Se vende en tarros de 500 g (10,90 €) y de 1 kg (17,90 €), precios actuales que pueden cambiar.
Variante: salsa de miel y mostaza
Es la más rápida y la que mejor acompaña al cordero y al cerdo. Calienta 120 g de caldo o de jugo desgrasado hasta que hierva y reduce 4-5 minutos a la mitad; añade 100 g de nata para cocinar y déjala 2 minutos a fuego suave. Fuera del fuego, incorpora 40 g de mostaza antigua (en grano) y 25 g de la misma miel, prueba y ajusta de sal. No la hiervas después de añadir la mostaza, porque pierde intensidad y puede volverse amarga. Si quieres afinar la proporción, la guía de la salsa de miel y mostaza casera explica cómo ajustar textura y punto de picante. Alérgenos de esta variante: mostaza, leche y miel.
Variante: salsa de miel y naranja
Encaja con el pavo, el pato y el cerdo, y da un toque fresco que despeja los platos grasos. Pon en un cazo el zumo de 2 naranjas (unos 200 g), 100 g de caldo, 40 g de miel y 5 g de vinagre, y hierve a fuego medio 10-12 minutos, hasta que reduzca a un tercio y tenga textura de almíbar fluido. Añade la ralladura de media naranja y 10 g de mantequilla fría fuera del fuego. Si la quieres para un pato, en el pato con miel y naranja tienes una versión con miel de azahar y magret.
Trucos y errores frecuentes
- Salar al final. El jugo de un asado ya lleva sal y al reducir se concentra. Completa con caldo sin sal y ajusta al probar, cuando la salsa esté en su punto.
- No hiervas la miel a fuego fuerte mucho tiempo. Se oscurece y pierde aroma. Un hervor suave y, si te sobra tiempo, añade la mitad de la miel al final. En ¿se puede calentar la miel? lo explicamos con más detalle.
- Prueba de la cuchara. Cuando cubre el dorso y, al pasar un dedo, deja una línea limpia, está a punto. Al enfriarse espesa un poco más.
- Si queda muy dulce, añade unas gotas más de vinagre o de limón. Si queda muy espesa, un chorrito de caldo caliente.
- La mantequilla, fría y fuera del fuego. Así la salsa queda brillante y ligada; si la añades con la salsa hirviendo, se corta.
- Si el asado no ha soltado jugo (pechuga o corona de pavo, por ejemplo), usa caldo de ave y añade 15 g más de mantequilla fría al final para dar cuerpo.
Cómo hacerla con antelación y conservarla
Puedes preparar la base el día anterior: sofríe la chalota, reduce el vino y hierve el caldo con la miel y el tomillo, y guárdala en la nevera. El día de la comida solo tienes que hervirla, añadir el jugo del asado y terminar con la mantequilla y el vinagre. Las sobras deben pasar a la nevera en una o dos horas, en recipiente cerrado, y consumirse en 2-3 días; recaliéntalas hasta que hiervan. Se pueden congelar en porciones, mejor sin la mantequilla final, que puedes añadir al recalentar.
Alcohol, alérgenos y menores de 12 meses
El vino blanco de la receta hierve varios minutos, pero no elimina todo el alcohol. Si a la mesa hay niños o personas que no beben, sustitúyelo por más caldo. Esta receta contiene miel y leche; las variantes añaden mostaza, que junto con la leche y los sulfitos figura entre las sustancias de declaración obligatoria del Reglamento (UE) 1169/2011. Ninguna de estas salsas debe ofrecerse a bebés menores de 12 meses por la miel: lo explicamos en por qué los bebés no deben tomar miel antes del año.
Preguntas frecuentes
¿Qué salsa se puede hacer para acompañar cordero al horno?
Una reducción con el jugo de la bandeja, vino blanco, tomillo y un poco de miel es la más clásica y no necesita ingredientes especiales. Si quieres algo cremoso, la salsa de miel y mostaza con nata funciona muy bien con el cordero.
¿Cómo espesar la salsa del pavo sin harina?
Reduciendo el líquido a fuego medio hasta que cubra la cuchara, o con 5 g de maicena disuelta en agua fría por cada 250 ml. Fuera del fuego, una nuez de mantequilla fría da brillo y cuerpo extra.
¿Cuánta salsa hay que hacer por persona?
Alrededor de 50 ml por ración; si en tu casa se moja mucho pan, calcula 70-80 ml. Esta receta rinde unos 300 ml, y puedes duplicarla sin cambiar los tiempos de forma importante.
¿Se puede hervir la miel en una salsa?
Sí, y es normal hacerlo en una reducción. Con hervor suave, el aroma se mantiene; con fuego fuerte y mucho rato, la miel se oscurece y se vuelve más amarga. Por eso conviene añadirla con el líquido y no dejarla sola en una bandeja caliente.
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